Para cambiar los DNS de un dominio tienes que entrar en el panel del registrador donde lo tienes contratado, abrir la sección de servidores de nombres (nameservers) y sustituir los actuales por los que te haya facilitado tu proveedor de alojamiento. Es un cambio reversible y, si lo preparas bien, tus visitantes y tu correo no tienen por qué notarlo. Lo delicado no es el cambio en sí, sino el orden en que haces las cosas.
Qué son los DNS y qué son los servidores de nombres
El sistema de nombres de dominio (DNS, por sus siglas en inglés) es la agenda de teléfonos de Internet: traduce un nombre legible como tudominio.es a la dirección IP del servidor que guarda tu web. Sin él, tendrías que memorizar números para visitar cualquier página.
Aquí conviene distinguir dos cosas que suelen confundirse:
- Los servidores de nombres (nameservers): indican quién manda en tu dominio, es decir, qué servidor tiene la autoridad para responder a las consultas. Suelen tener un formato tipo ns1.proveedor.com y ns2.proveedor.com. Se configuran en el panel del registrador.
- Los registros DNS de la zona: son el contenido concreto de esa agenda (registros A, CNAME, MX, TXT…). Se editan en el panel de quien gestione la zona, que normalmente es el proveedor cuyos nameservers hayas puesto.
Esta diferencia es la clave de todo: cuando cambias los servidores de nombres, no estás moviendo registros, estás cambiando de agenda entera. La nueva empieza vacía o con los valores por defecto del proveedor, así que todo lo que tenías configurado a mano deja de aplicarse.
Los registros que te van a importar
- A: apunta el dominio (o un subdominio) a una dirección IP. Es el que hace que tu web cargue.
- CNAME: crea un alias de un nombre a otro. Muy habitual para www o para servicios externos.
- MX: indica qué servidor recibe tu correo. Si te los dejas, el correo deja de entrar.
- TXT: textos de verificación y autenticación. Aquí viven el SPF, el DKIM y el DMARC de tu correo, y también las verificaciones de herramientas como Search Console.
- NS: los propios servidores de nombres, que también pueden delegarse por subdominio.
Cuándo necesitas cambiar los DNS de un dominio
No es algo que se toque a diario. Los casos habituales son estos:
- Cambias de hosting. Has contratado un alojamiento nuevo y quieres que el dominio apunte allí.
- Contratas un dominio y un hosting por separado. El dominio está en un sitio y la web en otro, y hay que conectarlos.
- Mueves el correo a otro proveedor sin tocar la web, o al contrario.
- Quieres centralizar la gestión. Tener dominio, web y correo en el mismo panel ahorra bastantes dolores de cabeza.
- Vas a publicar una web nueva que estaba en un dominio provisional o en un servidor de pruebas.
Si solo necesitas apuntar el dominio a una IP distinta y ya gestionas la zona DNS en tu proveedor actual, probablemente no haga falta cambiar los nameservers: basta con editar el registro A. Cambiar de servidores de nombres es la opción cuando quieres que toda la gestión pase a otro proveedor.
Antes de empezar: prepara estas cuatro cosas
La mayoría de los problemas al cambiar los DNS vienen de saltarse esta parte. Dedícale diez minutos.
- Haz un inventario de tu zona DNS actual. Entra en el panel donde se gestiona ahora y copia todos los registros: A, CNAME, MX, TXT y cualquier otro. Captura de pantalla o copia en un documento, pero no de memoria.
- Comprueba dónde está tu correo. Mira los registros MX. Si apuntan a un proveedor distinto del nuevo hosting, tendrás que recrearlos después del cambio o el correo dejará de llegar.
- Sube la web al nuevo servidor antes de tocar nada. Que el contenido esté ya funcionando en el destino, probado con el dominio provisional o con el archivo hosts de tu ordenador. Así, cuando el DNS apunte allí, no hay página en blanco.
- Baja el TTL si puedes. El TTL es el tiempo que los servidores intermedios guardan en caché la respuesta. Si lo reduces (por ejemplo a 300 segundos) unas horas antes del cambio, la transición es mucho más rápida.
Cómo cambiar los DNS paso a paso
- Consigue los nameservers de destino. Tu nuevo proveedor de hosting te los facilita en el correo de bienvenida o en su panel. Normalmente son dos o más, del estilo ns1.proveedor.com.
- Entra en el panel del registrador del dominio. Es el sitio donde pagas la renovación anual, que no siempre coincide con el del hosting.
- Localiza la gestión de servidores de nombres. Suele estar en la ficha del dominio, con nombres como «Servidores DNS», «Nameservers» o «Cambiar DNS».
- Sustituye los valores antiguos por los nuevos. Reemplázalos todos, no mezcles unos del proveedor antiguo con otros del nuevo: eso provoca respuestas inconsistentes según a qué servidor pregunte cada visitante.
- Guarda y confirma. Algunos registradores piden una confirmación por correo electrónico.
- Recrea los registros que tenías a mano en la nueva zona. Sobre todo los MX y los TXT del correo, y cualquier subdominio o verificación de servicios externos.
- Verifica. Comprueba desde una red distinta a la habitual (por ejemplo, los datos del móvil) que la web carga y que el correo entra y sale.
Si prefieres no pasar por este proceso, tener el dominio y el alojamiento en el mismo sitio lo simplifica mucho: al registrar tu dominio junto con el hosting optimizado para WordPress, la zona DNS viene ya configurada y no hay que conectar nada.
Cómo cambiar los DNS sin quedarte sin correo
Este es el fallo más repetido y el más molesto, porque los correos que no entran durante la transición es habitual que no se recuperen. Merece su propio apartado.
Identifica tus registros MX antes de nada
Los MX dicen a qué servidor hay que entregar el correo de tu dominio. Si usas un servicio de correo externo y cambias los nameservers sin recrearlos, el dominio pasará a entregar el correo al servidor del nuevo hosting, que no sabe nada de tus buzones.
No te olvides del SPF, el DKIM y el DMARC
Son registros TXT que sirven para que los servidores de destino comprueben que un correo enviado con tu dominio es legítimo. Si desaparecen, el correo puede seguir saliendo, pero con más probabilidades de acabar en la carpeta de spam del destinatario. Cópialos literalmente en la nueva zona.
Si quieres dejar de pelearte con buzones y configuraciones, un correo corporativo con tu propio dominio gestionado por tu proveedor de hosting te quita este paso de encima en futuros cambios.
Cuánto tarda la propagación DNS
Cuando cambias los servidores de nombres, el cambio no llega a todo el mundo a la vez. Cada operador y cada servidor intermedio guarda las respuestas en caché durante un tiempo, así que durante unas horas puede haber usuarios que vean la web nueva y otros que sigan viendo la antigua.
En la práctica, es frecuente que el cambio se vea en minutos o en unas pocas horas, pero conviene reservar hasta 24 o 48 horas antes de dar por cerrado el proceso. Dos cosas influyen mucho:
- El TTL que tuvieras configurado antes del cambio. Cuanto más alto, más tiempo de caché.
- La caché del propio equipo y del navegador. Si tú ves la web antigua pero otros ya ven la nueva, prueba a limpiar la caché DNS de tu sistema o a consultar desde otra red.
Errores habituales al cambiar los DNS
- Mezclar nameservers de dos proveedores. La respuesta depende de a cuál pregunte cada visitante, con resultados aleatorios.
- Cambiar los DNS antes de subir la web. El dominio apunta a un servidor vacío y los visitantes ven un error.
- Olvidar el subdominio www. Si solo configuras el dominio sin www, la mitad de tus visitas pueden fallar.
- No recrear las verificaciones de terceros. Herramientas de analítica, correo transaccional o Search Console pueden dejar de validar el dominio.
- Olvidar el certificado SSL. Al cambiar de servidor hay que emitir o instalar el certificado en el destino, o el navegador avisará de que la conexión no es segura. Puedes revisar las opciones de certificado SSL antes de hacer el cambio.
- Cancelar el hosting antiguo demasiado pronto. Déjalo activo unos días como red de seguridad.
¿Cambiar los DNS o cambiar de registrador?
Son dos operaciones distintas que a menudo se confunden:
- Cambiar los DNS modifica a dónde apunta el dominio. El dominio sigue registrado donde estaba y la renovación la pagas al mismo sitio. Es un cambio rápido y reversible.
- Transferir el dominio mueve la gestión del registro a otro registrador. Es un proceso más formal, con su código de autorización y sus plazos, y después seguirás necesitando configurar los DNS.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en hacerse efectivo un cambio de DNS?
Depende del TTL que tuviera tu zona y de la caché de cada operador. Lo habitual es verlo en minutos o en unas pocas horas, aunque conviene prever hasta 24 o 48 horas para que el cambio esté visible en todas las redes.
¿Se pierde la web al cambiar los DNS?
No. Los DNS solo indican qué servidor responde por tu dominio; los archivos siguen donde están. Si el contenido ya está subido y probado en el nuevo hosting antes del cambio, los visitantes no deberían notar nada.
¿Cambiar los DNS afecta al correo electrónico?
Sí, puede afectarlo, sobre todo si el correo está en un proveedor distinto del de la web. Antes de cambiar los servidores de nombres, anota tus registros MX, SPF, DKIM y DMARC y vuelve a crearlos en la nueva zona DNS.
¿Es lo mismo cambiar los DNS que transferir un dominio?
No. Cambiar los DNS solo modifica a dónde apunta el dominio, que sigue registrado con el mismo registrador. Una transferencia mueve la gestión del registro a otro registrador y es un proceso independiente.
¿Prefieres que lo hagamos nosotros?
Cambiar los DNS es sencillo cuando se sigue el orden correcto, pero si tu web factura o tu correo es crítico, no hace falta que lo hagas a ciegas. En Domin.io somos agente registrador acreditado para dominios .es y gestionamos dominio, hosting para WordPress y correo desde el mismo panel, así que la configuración DNS deja de ser un problema recurrente.
Cuéntanos tu caso en nuestra página de contacto y revisamos contigo la mejor forma de hacer el cambio. También puedes echar un ojo a nuestras preguntas frecuentes si quieres resolver dudas antes de dar el paso.


